Perdona que sea tan contundente. Perdona que, sin conocerte, sea capaz de pedirte una cosa así, pero es que no lo soporto más. Tienes muchos seguidores incondicionales y también muchos detractores. Es normal, eres un personaje público y, como tal, estás expuesto a toda clase de opiniones de los mortales que, en la mayoría de casos, lo que tenemos es envidia de no poder hacer lo que tú haces. Yo, como aficionado y periodista especializado del motor, sufro. Me da rabia ver como, domingo tras domingo, te peleas con un coche casi inconducible en condiciones de carrera. Sí, en los entrenamientos cronometrados, de vez en cuando, te sacas de la manga una vuelta mágica con gomas nuevas y poca gasolina, pero eso no basta. No para un piloto capaz de ser dos veces campeón del mundo. Fernando (permíteme la confianza), vete de ahí. Si no puedes subirte en otro coche (que no puedes), es mejor que esperes a otra temporada que hacer lo que estás haciendo.
No, no me he vuelto loco y me he puesto a escribir de tenis en el lugar equivocado. Lo que ocurre es que en la prueba de la Renault 2.0 West European Cup, celebrada en Valencia, una línea blanca, la que separa la pista del acceso a la misma saliendo de boxes, decidió, igual que en el tenis, el resultado de la carrera. De hecho, decidió el resultado de los entrenamientos cronometrados y, por ende, de la carrera. Para los que no conozcan la pista valenciana, saber que dicha línea se alarga, prácticamente, hasta la entrada de la primera y rápida curva que viene después de la recta de meta. Traspasar esa línea para tener más espacio para trazar puede ser peligroso ya que se invade el carril de salida a pista.
Se que puede parecer presuntuoso atreverse a opinar o a citar nombres de pilotos españoles que puedan llegar en un futuro no muy lejano (yo más bien diría bastante próximo), a la F1. Sobre el papel, son varios los que están peleando para poder hacer ese sueño realidad pero, en mi opinión (y aquí llega el atrevimiento), sólo uno está dando los pasos exactos y precisos para llegar con consistencia al Gran Circo. Con consistencia quiere decir llegar con bagaje, con muchas carreras internacionales a sus espaldas, con pódiums y con victorias en categorías dificilísimas en las que todos los que participan saben que cada domingo se juegan su futuro. Con consistencia quiere decir llegar a la F1 "sin pagar" y siendo requerido por un equipo de un cierto nivel que le pueda garantizar unos resultados.
Es una broma fácil que me he permitido hacer con el titular cuando he visto la imagen que acompaña a este texto, aunque la realidad es que no es para reírse que a un piloto y a su equipo se les queme un coche que, además de su coste económico, lleva sobre él un montón de horas de trabajo, ilusión y esfuerzo. Por desgracia, la pareja formada por los pilotos Monje y Veiga vieron como su Ferrari F 430 se prendía fuego en dos ocasiones durante los entrenamientos del campeonato de España de GT celebrados en el circuito de Jerez. Afortunadamente las consecuencias fueron sólo materiales y tanto Monje como Veiga pudieron tomar parte en las dos mangas que siempre se disputan en este certamen. Pero, fuegos aparte, lo que es cierto es que el GT español está mucho más "caliente" con la llegada de nuevos pilotos y categorías.
En vez de ser los pilotos, los equipos o la disputa de la última frenada para saber quién iba a ser el vencedor de la carrera, la Supercopa Seat León, celebrada en el circuito andaluz, tuvo como protagonista al comisario deportivo responsable de la prueba. 19 pilotos (no uno ni dos no, 19), fueron sancionados en los entrenamientos oficiales por pisar un "piano". Las sanciones iban desde anular todos los tiempos a eliminar los tres mejores cronos o las dos mejores vueltas. Sin duda, una medida tremendamente exagerada a las par que absurda si tenemos en cuenta que sólo este señor consideraba este hecho como sancionable pues, en las otras categorías, GT, Hyundai, etc., en las que él no era responsable, ningún piloto tuvo problemas. La pasada temporada, también en la Supercopa León, más de la mitad de la parrilla fue sancionada económicamente por pisar un arcén... ¿adivinan quién era el comisario?